miércoles, 13 de agosto de 2014

Lecciones de florete



No voy a descubrir ahora al gran Arturo Pérez Reverte. He leído muchas cosas suyas. Desde la saga Alatristre, pasando por obras menores como Cachito y por obras mayores como la Reina del Sur o el Tango de la Guardia Vieja, visto hace un par de meses. Entre medias otro buen puñado de obras inspiradas en la historia contemporánea española en relación a las tropas españolas  que lucharon junto a Napoleón en el frente ruso, o las que hacen referencia a Trafalgar o al levantamiento del 2 de mayo.
Sin embargo, reconozco no haber leído otras pertenecientes a su primera época como el Club Dumas o la Tabla de Flandes.  De entre las no leídas quedaba una por la que me había interesado hace tiempo, pero que no había tenido ocasión de leerla. Conocía su contenido al detalle, pues había visto la película dirigida por Pedro Olea en 1993 y protagonizada por Omero Antonutti y Assumpta Serna hace muchos años, pero, el libro, la base, no. Como ya era hora, ya lo he hecho.





El maestro de esgrima fue la segunda novela publicada por este antiguo reportero de televisión española. Fue publicada en 1988 y se desarrolla en el entorno contextual de la caída de Isabel II y la revolución septembrina.

El protagonista absoluto es Don Jaime Astarloa, un viejo maestro de esgrima, que trabaja dando clases de florete a algunos nobles de la capital. De orgulloso carácter y hombre de palabra lleva una vida gris dando clase de un arte ya decadente como es la esgrima. Toda su vida cambia cuando entra en juego una dama, una misteriosa mujer, Adela de Otero, que desea tomar clases de esgrima con el maestro Astarloa, y comienzan a suceder hechos, engaños y asesinatos que lo involucran y, sobre todo, le incumben. Y todo ello en los momentos en que el general Prim acecha ya al gobierno de Isabel II y la revolución es el tema de las tertulias de café.
Con la corona tambaleándose, la muerte de su amigo Luís de Ayala-Vallespín, marqués de los Alumbres, por medio de su estocada de los doscientos escudos. La resolución de la novela te permitirá encontrar su obsesión profesional con la que estaba planeando de toda su vida: hallar la estocada perfecta. Y a bien que lo consigue. El maestro de esgrima es una novela cercana al realismo galdosiano de finales de siglo XIX. Reproduce con bastante fidelidad las mismas características que encontramos , por ejemplo, en la Fontana de Oro: la típica tertulia, el trasfondo del conflicto político, una sociedad corrupta y dividida como era la sociedad isabelina y es la actual. 

José Belmonte Serrano dijo de esta obra en El País, que " En El maestro de esgrima, el lector atento podrá hallar uno de los pasajes más logrados, sugerentes, sutiles, eróticos y tiernos de toda la carrera literaria de su autor: ese instante, ya iniciado el capítulo tercero, en el que Astarloa, el hombre recto e inquebrantable, lucha contra la tentación de mirar por la rendija de la puerta a Adela de Otero, cuando el crujir de las enaguas delata que se está cambiando de vestido. Sencillez, que no simpleza, en el lenguaje. Moteado, en ocasiones, de remansos de lirismo.
Estilo sobrio y ferviente deseo de hacer disfrutar a los que se acerquen a estas páginas. O lo que es lo mismo: planteamiento, nudo y desenlace, a la manera clásica. Sujeto, verbo y predicado, y las comas en su sitio. Así como pequeñas historias intercaladas que dan vida a unos secundarios trazados con notable maestría. Sin olvidar la influencia de las más modernas técnicas cinematográficas en ese juego de luces y de sombras. Y el obligado tributo a maestros de la literatura francesa como Dumas, con elementos folletinescos con los que logra hacer disfrutar a cualquier lector. 

Esta obra de Reverte, yo he leído la versión publicada por el diario El mundo en 2001 y que está prolagada por José Perona, se centra en un tema tan español como el honor y la honestidad, valores que llevan al protagonista Don Jaime, a caer en las trampas que certeramente le tiende la joven Adela. Y lo hace al estilo de Pérez Reverte, directo, preciso, sin concesiones, como una estocada de florete. Un buen libro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario