lunes, 15 de agosto de 2016

Brujas y Antropología


Hablar de Julio Caro Baroja es hablar de Antropología, de Historia, de Cultura , de Etnografía o de Brujería. Todo un portento y leerlo es todo un lujo, así como el descubrimiento de tu grado de ignorancia. 

Este verano tras haber estado por Zugarramurdi, Urdax y haber llegado a la localidad de Sara en Francia y recordad todo lo que hablé con la sobrina del aita José Mikel Barandiaran y Ayerbe, el aita entre los aita, me parecía necesario buscar entre mi librería un clásico de la antropología cultural como era la obra Las brujas y su mundo. 

Se trata de un estudio clásico de Julio Caro Baroja escrito en 1961 acerca de las brujas y su mundo cubre un amplio ámbito histórico y cultural. Se trata de un libro solvente, documentado y académico no exento de buena literatura en la que que se nos presenta las características de ese mundo mágico grecolatino en el que he descubierto el papel de Diana, la hechicería femenina entre los pueblos germánicos y eslavos, la adoración del demonio en la Europa medieval, la importancia de la creencia en la brujería en el siglo XIII, la extensión de la idea de práctica del sabbat - o Akelarre- a partir del siglo XIV, la brujería vasca en el siglo XVI y los grandes procesos inquisitoriales de comienzos del XVII como el de las brujas de Zugarramurdi u otros realizados en el Lapurdi, en el actual País Vasco Francés, así mismo nos presenta la crisis de la brujería ligada a la lógica y racional de la Ilustración que supuso la crisis en la concepción mágica del mundo y la persistencia en el siglo XX de ese género de creencias especialmente en el mundo rural vasco, donde ese cruce entre fe y sentido mágico ha pervivido mucho más de lo que uno sospecha. 

Un gran libro y un gran acierto presentar los hechos desnudos, sin tratar de añadirle dramatismo. De este modo muestra cómo la Inquisición española no fue, contrariamente a lo que se piensa, la institución que persiguió de forma más cruenta a brujos y hechiceros y que, incluso dentro de las filas de los "cazadores de brujas" hubo hombres razonables que, conforme avanzaron los siglos, contribuyeron a frenar la persecución.

Interesante es también en este estudio trasversal la diferenciación que hace Baroja entre la brujería o hechicería, como conocimiento de medios de curación naturales y de prácticas esotéricas "tradicionales" (o supersticiones), frente a la demoniolatría, como el trato con el demonio enemigo de la cristiandad.

Es una obra escrita por un escéptico , por un hombre de ciencia. Baroja como etnógrafo indudablemente formado con Barandiaran, Aranzadi y CiA  y, por o tanto, sabedores de ese mundo mágico que pervivió en algunos pueblos de Goierri , de los que algunos somos descendientes y tenemos historias familiares que nos llevan a ese mundo.  A destacar sobre manera la documentación que aporta el autor. Una maravilla. 

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