sábado, 14 de marzo de 2015

Grandes mentiras


Hay grandes mentiras que de repetirse una y otra vez podrían acabar  por parecer categóricas verdades. Eso ocurre en Andalucía, especialmente en un tema que a mí me afecta personal y profesionalmente especialmente: la Educación.
Tenemos  una Presidenta a la que se le llena la boca a la hora de hablar sobre las excelencias de lo público y como ella se presenta como adalid de lo público, su gran defensora a capa y a espada. Pues bien, nada más lejos de la realidad.
Por lo pronto, en lo público este año pasado y en los anteriores, los recortes han sido una constante por parte de la Consejería de Educación que preside el ínclito Luciano Alonso, un posiblemente magnífico maestro, pero también un auténtico todoterreno  que se maneja en todos los campos, además del  educativo, el cultural , el turístico, el comercial  e incluso el vinculado con el empleo y con sus  cursos de formación.
Pero a lo que íbamos, la Junta de Andalucía lleva haciendo recortes sobre recortes, transformando lo que es la práctica docente en un ERE sin fin. Por ejemplo, en el curso 2012-2013 - y estos son datos objetivos- el número de profesores no contratados y que hasta ese momento ejercían su ejercicio profesional fue de 4502 plazas de profesionales de la educación en Andalucía. La razón de esta medida estaba directamente ligada al aumento en dos horas lectivas por profesor. La Junta en vez de dedicar estas horas que hay que cumplir dado que es una orden ministerial, en vez de dedicarlas a horas de coordinación del profesorado o de formación, las dedicó a aumentar la carga de atención en 60 alumnos /as más de media por profesor a la semana. No sé si eso puede ser calidad en la enseñanza, pero si aumentara en sesenta el número de enfermos que ha de atender un doctor no creo que pueda ser considerado  una mejora en la calidad del servicio. Bueno, pero independientemente de lo supone en calidad a la hora de atender al alumnado o la dificultad que supone esto para coordinarse con el resto del profesorado, esta medida fue una merma en las condiciones de trabajo de todos aquellos docentes y, especialmente, de aquellos más de 4.500 que dejaron de ser contratados. La medida podía haber sido planteada de otra manera ( horas de obligado cumplimiento de atención administrativa, obligatoriedad de cursos, u otras mil historias),  pero se fue a lo fácil: el recorte puro y duro.
Pues bien, esta cifra de recortes de personal aumentó en 830 personas en la Educación Primaria al inicio del curso 2014-15. Y mientras los representantes del gobierno andaluz presumen en todas sus apariciones públicas y ante los medios de comunicación de defender la Educación Pública frente a los recortes de Madrid, los junteros hacen lo mismo, pero lo mismo, que  otras comunidades - supuestamente - más afines al Gobierno.
Todo ello nos lleva a pensar que estamos hablando de un progresivo e imparable desahucio de profesorado de las aulas, con clases masificadas pese a la negativa de la Junta, con falta de recursos para refuerzos y, en definitiva, con promesas siempre incumplidas.
Pero la cosa no queda en ese punto. En enero de este año 2015 desde las distintas delegaciones se envió una circular dirigida a los equipos directivos en la que se le informaba que la Consejería de Educación aplicaría un recorte del 20% en la partida de gastos corrientes, es decir, el dinero que destina al abono de las facturas de servicios básicos como el agua, la electricidad, calefacción, teléfono o Internet, entre otros, así como material escolar. Esta decisión deja la economía de los centros públicos en «una delicada situación». Ya veremos como acabamos este año cuando no haya elecciones.

A la preocupación generada por la circular de la Junta, que en el mejor de los casos, dejaría de ingresarle a los colegios e institutos públicos un 12% menos respecto al pasado curso, hay que añadirle el retraso que acumula. Hay que recordar que en el curso 2013/2014 numerosos centros públicos no recibieron el dinero de gastos corrientes hasta octubre, «con el curso 2014/2015 ya iniciado»
Pero las mentiras van a más en Educación. A la Presidenta , la defensora a ultranza de nosotros,  los andaluces y andaluzas- como a ella le gusta decir-,  no se le ocurre otra cosa que hablar de lo mucho que ella apoya lo público, y , mira el caso, que por ahí vemos que la verdad se aleja de muy mala manera. ¿Por qué? Pues la razón está en unos datos que nos obligan a pensar lo poco que valora este partido , el socialista, que lleva más de treinta años gestionado - vamos desde siempre- la Educación Pública Andaluza.
Por lo pronto, para el año 2013, justamente treinta años después de que se legalizara la idea de un sistema mixto en lo educativo que, en principio, oscilara entre lo privado y lo público, vamos lo que viene a ser el modelo de los conciertos educativos, llama la atención que en nuestra comunidad, socialista de pera cepa, como si fuese altamente neoliberal, existieran 598 centros concertados , lo que equivalía ese año al 35 % de los centros educativos de nuestra comunidad. En estos 598 centros estudiaba el 25 % de la población andaluza en edad de ser escolarizada. Es decir, que una parte importante del presupuesto en educación  va a los centros privados sostenidos con fondos públicos , es decir, a los centros concertados. El problema desde mi punto de vista es que no sólo los conciertos se hacen con centros que segregan por género, sino que además que conciertan las enseñanzas no obligatorias, bachillerato y ciclos incluidos. ¡Ay, que dolor! ¡... lo público!

Igualmente señalar que la administración andaluza aporta  el 57 % de los ingresos de esos centros concertados , lo que supone que, más o menos, que 6 de cada 10 euros ingresados en un centro concertado procede de las arcas públicas, con lo que se confirma el hecho de que se tratan de centros privados sostenidos con fondos públicos. En otras, palabras que lo público para nuestra Susana Díaz tiene como finalidad , en parte, acabar en manos de entidades privadas, por lo que - y acabo así  este soliloquio - se confirma que por mucho que me cuenten grandes mentiras, nunca, nunca podrán transformarse  en grandes verdades, básicamente, y aunque se afirme lo contrario, por ser eso, porque son grandes mentiras. Un saludo

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