lunes, 31 de agosto de 2015

La princesa de Éboli



Leer después de haber leído a Baroja es un ejercicio injusto para el que le toca. Y claro, una escritora para mí desconocida como Almudena de Arteaga del Alcázar que nos presenta casi desde un óptica familiar la figura legendaria de la Princesa de Éboli no me ha causado sensación alguna. Reconozco que el libro está escrito desde la emoción que le produce el vínculo familiar, pues ella está vinculada con la Princesa a través de su descendencia, pero , a mí, no me ha emocionado.

A favor del libro, el tratarse de una obra relativamente corta; en contra, no aporta grandes luces a la figura de esta mujer tras relevante de la corte de Felipe II. En todo caso lo más llamativo es su proximidad y vínculo afectivo con Antonio Pérez, el secretario de Felipe II y el detalla del asesinato de Escobedo, secretario personal de Don Juna de Austria.

Se trata de un libro escrito en 1997 por la XVIII marquesa de Cea, título que le cedió su padre, Íñigo de Arteaga y Martín, XIX duque del Infantado. Fue su primera novela y tanto éxito , parece ser que tuvo, que desde ese momento dejó el ejercicio del Derecho para dedicarse en exclusiva a la literatura. A esta primera novela le siguieron otras diez obras de distintos géneros. 

Reconocida por la crítica como una de las más destacadas escritoras de novela histórica actuales, sus libros han llegado a permanecer más de cuatro meses en las listas de los más vendidos, con numerosas reediciones y se han traducido a varios idiomas. 

Almudena, en condición de hija primogénita, se ha convertido en la principal heredera de la Casa del Infantado, más aún tras la muerte de su hermano  Íñigo, XX marqués de Távara, en 2012 en un accidente de aviación, y en la misma obra se describe el vínculo familiar de la de Pastrana, o sea, Ana de Mendoza, Princesa de Éboli,  e implicada en una trama política y sentimental,  con Antonio Pérez, así como su lucha sus derechos a la herencia  en una mujer de la España del siglo XVI, algo desde luego nada común.

La historia se presenta como un relato en el que  Ana de Mendoza relata a su hija pequeña la que fue su vida, una existencia repleta de historias. Desde el por qué de ser tuerta, a causa de un accidente en la infancia. Ana de Mendoza se vio implicada en uno de los asuntos más truculentos del reinado de Felipe II, el asesinato de Juan de Escobedo, enemigo abierto de  Antonio Pérez, secretario de Felipe II. En esa historia se vio inmersa Ana, la esposa de Ruy Gómez de Silva, hombre de confianza del Rey con la que tienen una intensa relación amorosa. 

Almudena relata con sencillez la historia de este personaje histórico con  una lectura amena buscando el lado más humano de la princesa. En lectura, sin más. 


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